¿A dónde vamos desde aquí?

El aquí es un punto y todo punto es el inicio de una línea que se forma a partir de una serie de puntos, pero el título de este artículo se toma textualmente de la expresión del líder chino Xi Jinping, apenas tuvo la oportunidad de estrechar por primera vez la mano de Joe Biden, al encontrarse en la Cumbre de líderes del G20, que tuvo lugar en Bali, isla de Indonesia, en noviembre 2022.

La expresión del mandatario de China no surge de manera espontánea, aunque pareciera, pues antes hizo una reflexión que es obligante asumir por parte de todos los líderes y conductores de naciones, partidos políticos y grupos que procuran una salida a la actual crisis que vive el planeta.

“El mundo se halla en una encrucijada. ¿A dónde vamos desde aquí? Esta es una pregunta que no solo está en nuestra mente, si no en la de todos los países. El mundo espera que China y Estados Unidos manejen de forma adecuada su relación”.

Claro que estamos en una encrucijada… claro que estamos en medio de la turbulencia de la guerra en Ucrania, que tantas muertes ha causado. Claro que vivimos tiempos de hambre y miseria en muchos pueblos, males causados por la insensatez de los mandantes que priorizan el control y dominio, antes que el clamor de los pueblos. Claro que estamos en la peor devastación del medio ambiente, la destrucción de la Amazonía y los espacios naturales de ciento de naciones indígenas, que tiene como principales impulsores a las empresas chinas detrás de los minerales estratégicos.

También es claro que el resto del mundo espera una humana y razonada utilización de los recursos y que las conferencias, foros, eventos que año tras año se realizan en distintas localías, no sean puros discursos que obvian la naturaleza del ser humano, que solo puede ser entendida a partir del reconocimiento del porqué nos distinguimos de los animales.

Ser capaces de entender que, así como la llama está oculta dentro de la vela y los rayos de luz están potencialmente presentes en la lámpara, los atributos divinos se encuentran latentes en cada ser humano, no importando su condición, nacionalidad o credo… que siente, sufre y piensa. Las tiranías de cualquier color, procuran moldear a los ciudadanos bajo los esquemas y dogmas que obnubilan a los ciudadanos y omite la más esencial, la vida espiritual, que como la material, necesita ser elevada en todas sus dimensiones.

El llamado milagro chino no puede centrarse en la capacidad de producción que tienen; hay que mirar el costo implicado y sus secuelas en todo el orbe, pues la destrucción de los recursos naturales y la explotación laboral, no puede ser la fuente de riquezas y alardes de ninguna nación.

En la vida, todos hemos tenido un encuentro con una encrucijada, momentos de decisión y, para tomar una dirección nos ayudamos con el conocimiento, experiencia, equipos o guías. Muchas veces se nos va la vida en un instante… he allí la naturaleza de ser distintos a los animales… usamos la consciencia para tomar la que consideramos la mejor opción

La naturaleza material del hombre es fruto de su evolución física y, aunque es indispensable para la existencia en este mundo, si se le permite que rija la consciencia, el resultado será injusticia, crueldad y egoísmo. De otra parte, la naturaleza espiritual del hombre se caracteriza por cualidades como el amor, la bondad, la amabilidad, la generosidad y la justicia. Los individuos logran realizarse como seres humanos cuando fortalecen su naturaleza espiritual, al grado en que esta sea la que domine su existencia.

Entonces, tal vez, al líder chino Xi Jinping se le debió responder… Unamos nuestras fuerzas para fortalecer los valores humanos, vamos a respetar el derecho a la vida… vamos a trabajar juntos por el respeto a las diferencias. Desde un punto se puede cambiar el mundo… desde un punto se puede trazar una línea conductora de paz.

Kralendijk, noviembre 2022